Bebidas Energéticas
En EE.UU hay más de 200 marcas, algunas ya vienen con alcohol e incluso hay una que usa a la cocaína como gancho publicitario. En nuestro país se presentan como “alimento para deportistas”, pero para eso no son tan efectivas. El principal objetivo, en realidad, es rendir al máximo durante o después del carrete.

Reporteado por JOSÉ ANTONIO GIORDANO

En el año 2001, Carlos Celedón (31) viajó hasta Colorado, EE.UU., para hacer su práctica en hotelería. Ahí, junto a sus amigos de trabajo, probó un experimento: descubrir qué bebida energética tenía mayor duración en la lucha contra el cansancio resultante de carretear y trabajar. “La mejor, lejos, era la Red Bull. Cuando después de carretear te despiertas muerto de sueño, te tomas una en la mañana. La única que hace efecto por cuatro horas es la Red Bull.

LATAS HIPERVENTILADAS
En el Ministerio de Salud nos explicaron por qué en las latas de las bebidas energéticas dice “alimento para deportistas”. “Al tener que buscarles un sitio dentro de la reglamentación, este era el que mejor les calzaba. Nosotros queríamos llamarlas ‘bebidas estimulantes’. Sin embargo, como esa palabra está asociada a drogas, la industria ligada a la elaboración de los productos nos solicitó que no se usara el nombre ‘estimulantes’, que era el que nosotros técnicamente le habíamos asignado”, explica la doctora Lorena Rodríguez, del Departamento de Alimentos y Nutrición de dicha cartera.
Además, nos remarcan que las energéticas “están diselñadas para personas altamente exigidas por el deporte. Nos son para el que jugó fútbol el domingo o para el que sale a caminar un rato en las tardes”.
A continuación, sus principales componentes y las precauciones que hay que tomar, según Lorena Rodríguez y Luisa Kipreos, asesora de ese departamento:
Cafeína: Es el componente más común. Actúa sobre el sistema nervioso central. Puede producir taquicardia, insomnio, sudoración e irritabilidad.
Guaraná: Es básicamente cafeína, con una concentración de esta casi tan importante como la del café. Si la bebida contiene ambos ingredientes, se suman las dosis.
Aminoácidos: En cantidades reguladas, no son nocivos para la gran mayoría de las personas, exceptuando a quienes presentan algunos problemas ligados a las enzimas o renales. El más llamativo de todos es la taurina, del que en algún momento se dijo que era semen de toro (sobre todo por su relación con la Red Bull). Falso. En el ministerio explican que este componente es más un mito que una realidad, ya que es sólo una proteína.
Consumo máximo recomendado: Las latas rezan “no consumir más de una al día”, ya que no se pueden exceder ciertos niveles estipulados en el Reglamento Sanitario de los Alimentos. La cafeína no puede sobrepasar los 500mg diarios. Y si además contiene ginseng -otro estimulante, bien de moda en las cosas wanna be orientales-, el nivel de cafeína permitido baja sustancialmente a 180mg por litro.

Después el efecto se acaba, así que hay que tomarse otra a la hora de almuerzo”, explica. Desde entonces, se considera “muy fanático” de la bebida con alas.

La mayoría de las bebidas energéticas que hay en nuestro país, rezan en sus latas la frase “alimento para deportistas”. Sin embargo, a la hora de revisar sus componentes, publicidades y actividades masivas, la idea de las marcas no es precisamente ir a subir un cerro.

Capel Play toma de entrada otra intención con su bebida. No presume de ser buena a la hora de los deportes: va directo al carrete. La suma de su eslogan (“despierta tu noche”) con el video publicitario de su página web -estilo Réquiem por un sueño: una sucesión rápida de imágenes de fiesta, con pupilas dilatadas y todo- hace ver que el foco claramente es la diversión nocturna.

Sin embargo, Pedro Bastidas, subgerente de marketing de Capel, aclara que ellos no recomiendan el uso de Play con pisco. “De hecho, el origen del nacimiento de Play es ofrecer una alternativa a quienes quieren disfrutar de la noche sin tomar alcohol. La idea es que el consumidor tenga más opciones para disfrutar su noche: si quiere tomar alcohol le ofrecemos toda nuestra gama de productos y si no quiere tomar alcohol, ahora le ofrecemos Play. Play fue hecha para tomarse sola”, asegura.

Cuando se mezcla alcohol con bebidas energéticas se está uniendo un depresor del sistema nervioso con un estimulante. Debido a esto, los estudios son bastante claros: se pierde la noción de la curadera. En palabras más simples: “la persona está borracha pero no siente todo lo borracha que está”, afirma la investigadora Maria Souza-Formigoni en sciencedaily.com. Es decir, un resultado extremadamente peligroso a la hora de manejar.

La siesta no se mancha

La Universidad de Brown -donde estudió Nicanor Parra y hace clases Ricardo Lagos- tiene un sitio web en el que dan recomendaciones de salud a sus alumnos. Ahí se relativizan los beneficios de las energéticas cuando de hacer deporte se trata. ¿Por qué? Al hacer ejercicio, se transpira. Es decir, hay deshidratación. Eso es lo mismo que hace la cafeína, al actuar como diurético: deshidratar. Y como las bebidas energéticas tienen aproximadamente la misma cantidad de cafeína que una taza de café, no es la mejor idea del mundo, ya que disminuye la cantidad de oxígeno en los tejidos del cuerpo.

Para lo que sí funcionan las energéticas es para sentirse menos cansado. Según el doctor Mario Sandoval, especialista en medicina interna, “las bebidas energéticas fundamentalmente tienen estimulantes del sistema circulatorio, que proporcionan un crecimiento en el consumo de oxígeno y por lo tanto aumentan el rendimiento de las personas por un escaso período de tiempo, a costa de aumentar la frecuencia y el gasto cardíaco”. De hecho, según informó la agencia EFE, un reciente informe del Centro de Investigación Cardiovascular del Hospital de Adelaida, Australia, reveló que la ingesta de una sola lata de Red Bull aumenta el riesgo de sufrir un infarto, debido a que la bebida espesa la sangre y la hace más propensa a los coágulos que causan los problemas al corazón.

Además, se complica la capacidad de decisión cuando hay que conducir un auto. “Desde el punto de vista de los reflejos, la velocidad de reacción se iguala con una persona que no está cansada sólo durante media hora”, señala.

Además, explica que el organismo necesita de un cierto equilibrio: “Nuestro cuerpo funciona como una cuenta bancaria. Si yo tengo un exceso de horas despierto, voy a tener que pagarlas durmiendo”. O sea, milagrosas -o gratis- no son.

Ni se arrugan

Si en Chile tenemos ocho marcas de bebidas energéticas dando vueltas en el mercado masivo, en Estados Unidos la cosa es totalmente distinta. En un blog se pueden encontrar análisis de más de 200 bebidas energéticas existentes en el mercado, su precio y los “juicios” en sabor y golpe energético.

Además, muchas de estas bebidas definen a su público objetivo de manera muy segmentada: las mujeres tienen Pink; la gente del mundo hiphop, Pimp Juice; y los que se ufanan de su capacidad sexual, Who’s your daddy.

Pero hay un caso más radical, absolutamente lejano al concepto de “alimento para deportistas”. En EE.UU. –a que no– existe la más controversial de las energy drinks: Cocaine. Tal cual. Incluso, su lata reza “la alternativa legal”. Para hacerse una idea, esta “cocaína líquida” (que obviamente no incluye ese compuesto) tiene 350% más cafeína que la Red Bull.

En una entrevista hecha por CNN, el mismo creador de la marca, Jamey Kirby, deja ver lo polémico del producto. “Hemos recibido una o dos amenazas de muerte”, asegura.

La otra arista del caso, el mix con el alcohol, también se ha masificado en el país del norte. Algunas marcas, como Rockstar y Monster, han sacado productos que ya vienen mezclados. Según Vanessa Callund (20), estudiante del Fashion Institute of Technology de Nueva York, las energy drinks se están apoderando del club scene: “Tanto en bares como discotheques, es muy común mezclarlas con alcohol. Las bebidas energéticas están remplazando a las bebidas, jugos y hasta al agua tónica”.

La cuenta, por favor

Según la psicóloga Ximena Azócar, las bebidas energéticas van de la mano con el mundo de hoy. “[Estas bebidas] son súper adecuadas para el estilo de vida consumista, exitista, del hacer, del no tomar conciencia. La gente está muy sobre exigida y abusa de estas sustancias para poder dar más. Entonces, puede seguir funcionando, pero como una máquina”, explica.

Aunque Carlos Celedón asume que le ha pegado “la manía de mezclar Red Bull con tragos a sus amigos”, sabe que en este rincón del planeta tomar energéticas por la noche está masificado. “Se están usando como una especie de drogas legales, así en un carrete no tienes que fumarte algo o tomarte una pastilla para seguir pasándolo bien”, analiza.

De lo otro que se ha dado cuenta es que “a nivel social es mal visto. Está llegando un poco al nivel del cigarro tomarla sola. Me pasa de repente en la oficina, que llego tomando Red Bull y dicen: ‘Ah, claro, saliste a carretear’, y lo pueden asociar con la responsabilidad, te echan tallas. Pero no le veo nada de malo. Yo respondo por mi pega”.

Acepta que “probablemente me he transformado en un adicto”, pero no le preocupa que en algún momento su salud pague el pato. “Yo creo que a la larga todo te pasa la cuenta. Prefiero vivir, pasarlo bien. Si me pasa la cuenta, me la pasará eso o el cigarro o la falta de deporte o cualquier cosa”, concluye.

Esa necesidad de rendir ejemplifica lo que Ximena Azócar entiende como factor clave: el mundo nos demanda más de lo que podemos dar. “El punto es cómo poder parar para tomar conciencia. Hay que incentivar el conocimiento de uno mismo, porque cuando uno sabe lo que quiere, es más fácil equilibrar las actividades”, asegura la psicóloga.